Nunca dormimos solos. Dos millones de ácaros permanecen en nuestros colchones.

12 abril 2013

Aunque la medicina cuenta con muchas posibilidades
terapéuticas, farmacológicas o inmunológicas para
que las personas puedan desenvolverse con total
normalidad en sus quehaceres habituales, la limpieza
periódica e higiene adecuada deben formar parte esencial
como método de prevención. Además, se debe recurrir
a profesionales que conocen las técnicas para prevenir y
evitar los ácaros en el hogar u oficina.
Pero, ¿qué son los ácaros?

Los dermatophagoides, nombre científico de los ácaros del
polvo doméstico, son unos insectos microscópicos pertenecientes
al orden de los arácnidos, la misma familia de las
arañas y las pulgas. Existen en total 5 familias, divididas en
18 géneros y 48 especies. Pero las especies que producen
alergia no son tantas: tanto el dermatophagoides pteronissimus,
que es originario de Europa, como el dermatophagoides
farinae americano los encontramos habitualmente en
distintos ambientes de nuestro país, mientras que el blomia
tropicalis, como su nombre lo indica, vive en las regiones
tropicales.

 

Estas son las características principales de los ácaros y de
las alergias que producen:
Tamaño: son microscópicos e invisibles a simple vista, pero
fáciles de inhalar. Miden entre un cuarto y un tercio de milímetro
cuando están vivos, pero al morir se deshacen en
micro partículas de 5 micrones que penetran en profundidad
los pulmones. Su cuerpo es de color translúcido y compuesto
en un 70% a 75% de agua. El ácaro necesita mantener
ese porcentaje para reproducirse, y como no bebe agua,
la absorbe de la humedad ambiental. A mayor humedad
más se reproducen los ácaros.

 

COMBATIR UN ENEMIGO INVISIBLE QUE SE REPRODUCE CON GRAN FACILIDAD
Ácaros,
la importancia
del asesoramiento profesional
Las reacciones alérgicas por ácaros del
polvo del ambiente que habitamos son una
patología en franco aumento. Las condiciones
de la vida moderna hacen que la rinitis
y el asma alérgico sean una de las principales
causas de ausentismo, tanto en las
escuelas como en el trabajo.
Su hábitat preferido es el de ambientes donde puedan
alimentarse (polvo), y desarrollarse, vivir y
reproducirse (ambientes húmedos), ejemplo:
alfombras, tapizados, cortinas, y sobre todo colchones
y almohadas, su refugio preferido.
Tiempo de vida: un ácaro puede vivir hasta tres meses en
condiciones ideales, pero sólo 10 días si la humedad es inferior
al 50% y la temperatura por debajo de los 258C. En
cambio, la forma larvaria del ácaro puede esconderse en
cualquier cavidad y sobrevivir varios meses con bajas temperaturas
y humedad hasta que las condiciones le sean
nuevamente favorables, de ahí que resulte tan difícil de eliminar.
Reproducción: durante su vida un ácaro hembra pone
entre 25 y 50 huevos cada tres semanas. Esta es otra razón
que lo hace difícil de eliminar. Se reproducen todo el año,
pero mayormente en otoño al ser las condiciones más favorables.
Hábitat: en toda la casa, y principalmente en los ambientes
donde se pueden alimentar (es decir donde haya polvo), y
donde puedan vivir y reproducirse (en ambientes húmedos).
Alfombras, tapizados, cortinas y sobre todo colchones
y almohadas son su hábitat preferido. Un colchón doble
puede contener hasta 2 millones de ácaros.
Alimentación: su plato preferido es todo lo que compone
el polvo del ambiente: escamas de piel muerta, uñas, pelos
de animales y plumas. Hay que tener en cuenta que un
adulto pierde en promedio 1,5 gramos de piel muerta por
día y que esto es suficiente para alimentar a 1 millón de ácaros.
Alergenos: las sustancias que generan alergia son las proteínas
de la materia fecal de los ácaros, que permanecen en
suspensión en el aire. Un ácaro adulto produce unas 20 partículas
por día, lo que equivale a 200 veces su peso a lo largo
de su vida. Por eso no basta con matar los ácaros sino que
hay que eliminarlos del ambiente con personal especializado
y mediante aspiradoras apropiadas.
Reacciones alérgicas: son esencialmente respiratorias:
rinitis crónica e hiperreactividad bronquial, y también a
veces hasta conjuntivitis. Además, una persona muy sensible
puede desarrollar dermatitis en presencia de grandes
concentraciones de ácaros. Estudios científicos han demostrado
que entre un 10% y un 20% de la población es sensible
a los ácaros -proporción que crece día a día- y que estos
insectos son responsables además del 50% de los casos de
asma.
CONSEJOS PRÁCTICOS
Una persona pasa más de un tercio de su vida en su habitación,
y quizás más tiempo aun en su lugar de trabajo. Para
combatirlos, es importante:
¦ Pasar la aspiradora (según el lugar) dos veces por semana
como mínimo, sin olvidar hacerlo en los lugares (antes mencionados)
donde más se pueden refugiar.
¦ Retirar de los ambientes toda planta de interior.
¦ Alfombras, colchones, mantas y elementos que juntan
mucho polvo se recomienda aspirar y lavar con la frecuencia
que los especialistas en limpieza recomienden.
¦ En hospitales, geriátricos, etc., al cambiar la ropa de cama
hacerlo enrollando las sábanas desde las puntas hacia el centro
para evitar “llenar el aire de ácaros”.
¦ En equipos de calefacción y aire acondicionado colocar filtros
anti-ácaros.
¦ Es necesario que la aspiradora sea la adecuada (quizás con
filtro de agua), y tener en cuenta que no cualquier aspiradora
desarrolla la fuerza de succión que sirve.
¦ Es clave ventilar a diario los ambientes para reducir la
humedad de los mismos.
Estos son concejos mínimos, lo conveniente es recurrir a
profesionales de la limpieza.
Recordando una canción se podría decir, “aunque no los
veamos, los ácaros siempre están”, por lo que es importante
tomar conciencia de la necesidad de un buen asesor o
empresa de limpieza profesional y aplicar medidas de higiene,
evitando así que éstos se propaguen generando las
molestias e inconvenientes de las reacciones alérgicas. ¦

 

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