Durante el último siglo, las formas de diseñar y construir edificios, fábricas, terminales, aeropuertos y centros comunes han cambiado de forma significativa, lo cual ha impactado directamente en los trabajos de ingeniería.
Las normativas en las cuales se fundamentan muchos parámetros de la construcción han sido cada vez más rígidas, supeditadas siempre por los altos estándares de seguridad que requiere la urbanización y los avances tecnológicos.
En la actualidad la protección contra incendios es una de las normativas de alta referencia en el sector de la construcción, y se ha desarrollado con mucha fuerza. La estrategia que se efectúa para manejar un incendio consiste en prevenir la ignición, controlar un posible proceso de combustión, detectar y notificar a tiempo, extinguir manual o automáticamente el incendio, así como el adecuado control final.
Existen sistemas contra incendio que se encargan de efectuar uno o más de los puntos previos. Los sistemas contra incendio pueden ser la integración de varios sistemas con distintos enfoques, y de hecho una ingeniería contra incendios que sistematice los procesos, es en el presente uno de los métodos más eficientes para combatir incendios.
Los siguientes son sistemas de agentes enfocados en la extinción del fuego:
Extinción con agua: además de su bajo costo y alta disponibilidad, el agua es uno de los líquidos conocidos más efectivo para combatir la mayoría de los incendios. Puede extinguir las llamas a través de una serie de reacciones: se enfría el combustible sólido o líquido, baja la temperatura de la llama en sí, genera vapor que reduce el oxígeno, y para contrarestar la niebla bloquea la transferencia de radiación.
Extinción con agua-espuma: su uso es principalmente para líquidos inflamables, o para líquidos y solidos inflamables en lugares de acceso limitado. La espuma se mezcla con el agua, porque si el agua está sola, los líquidos inflamables flotarían en ella al no ser solubles. Con la espuma, ningún líquido es más liviano y ésta flotaría sobre el líquido combustible sofocando el incendio.
Extinción con gases inertes: estos gases actúan para combatir la ignición, primordialmente por la dilución de oxígeno. Los gases inertes más conocidos son: dióxido de carbono, nitrógeno, vapor, helio, argón y neón. Son sistemas contra incendio costosos, por la inversión que conlleva utilizar gas y su ingeniería, pero son efectivos al no ocasionar daños en las maquinarias y reducir considerablemente el tiempo de extinción.
Extinción utilizando agentes de químicos secos: una de las propiedades más reconocidas de usar polvos químicos secos es la segura aplicación en incendios eléctricos. Debido a que otros agentes como el agua son conductores y se evitan lo más posible en estos tipos de incendio (clase C). Una desventaja es que por lo general estos agentes secos pueden dañar los equipos eléctricos o crear corrosión en algunas máquinas operativas. El mayor efecto de los polvos efectivos, sobre una ignición, es la reacción química con los átomos de hidrogeno o radicales hidroxilos. Desalientan la combustión al absorber calor y sirven como escudos de energía radiantes.
Existen una serie de incendios especiales donde los sistemas contra incendio contengan un agente extintor específico para el caso en particular, esto son los incendios de gases tridimensionales, los incendios de metales y los químicos.
Clasificaciones básicas de incendios
Hay una serie de clasificaciones básicas, las cuales sirven para detectar a tiempo y controlar incendios básicos. De no existir esta clasificación sería complicado sofocar de manera correcta cualquier tipo de incendio. También sirve para detectar a tiempo el tipo de incendio al que nos estamos enfrentando y que éste no se propague.
La mayoría de los incendios pueden prevenirse y sofocarse por completo, salvo los que son producidos por causas naturales. Tenemos en primer lugar aquellos que han sido producidos por la manipulación de materiales flamables o combustibles, los cuales pueden ser líquidos, gaseosos o inclusive producidos por el uso de ciertos metales, como mencionábamos más arriba.
Otro punto de clasificación es el lugar donde sucede. Aunque la amenaza es la misma, no se puede dar el mismo tratamiento a un incendio en la ciudad frente al que pasa en un bosque o una fábrica.
El siguiente paso para clasificar el tipo de incendio al que nos estamos enfrentando tiene que ver con el área que el fuego ha abaracado o el tiempo que ha transcurrido desde que s¿¿¿¿¿¿¿¿ fuego ha abaracado o el tiempo que ha transcurrido desde que enfrentando tiene que ver con el dio en la ciudad que e éste inició. Cuando está en un periodo inicial se le llama “conato de incendio”, mientras cuando ha empezado pero se alcanza a sofocar a tiempo se le denomina como tipo parcial.
Cuando ya ha consumido una buena parte de lo que empezó a abrasar se le llama absoluto o total. A esta clasificación también obedece los factores de peligro a los que podría estar expuesta una persona, correspondiéndole al primer tipo el adjetivo moderado o ligero, mientras que en el caso de un fuego parcial se le ve como un incendio ordinario. Los ejemplos de incendios que tardan días en ser sofocados son conocidos como extraordinarios y son, evidentemente, los del tipo más peligroso.
El primer tipo puede ser consumido con un extinguidor común, como el que podemos encontrar en espacios públicos. Es esencial, independientemente de los sistemas contra incendio que usemos, conocer cabalmente como se utiliza un extinguidor, así como los distintos modelos y sus capacidades. De no saber esta información tan básica la situación puede complicarse de una forma no esperada y lo que sería un mero conato de incendio tendría repercusiones físicas mayores.