Desde hace aproximadamente 50 años o más se han utilizado los dispositivos del ultrasonido para el calentamiento terapéutico de tejidos con alto contenido de colágeno como tendones, ligamentos y fascias en áreas de fisioterapia y rehabilitación.
Actualmente los ultrasonidos ocupan un lugar importante en la gama de terapias por medios físicos, sobre todo por su efecto antiinflamatorio y analgésico.
Se entiende por tratamiento ultrasónico el empleo de vibraciones sonoras en el espectro no audible, con fines terapéuticos.
El ultrasonido es definido como el sonido con una frecuencia de más de 20.000 ciclos por segundo (Hz), generalmente el ultrasonido terapéutico tiene una frecuencia entre 0.7 a 3.3 MHZ con el objetivo de maximizar la absorción de la energía a una profundidad de 2-5 cm del tejido blando.
Una de las aplicaciones especiales del ultrasonido es la sonoforesis, procedimiento que permite introducir medicamentos en el cuerpo utilizando la energía ultrasónica.
La sonoforesis ha demostrado su utilidad contra dolores crónicos y persistentes que resisten a otros tratamientos y las sustancias introducidas con este método, penetran en los tejidos a mayor profundidad.
Fundamentos físicos
Cuando la onda ultrasónica pasa por un medio, por ejemplo el cuerpo humano, su intensidad disminuye por efecto de dos fenómenos fundamentales: la absorción que convierte la energía ultrasónica en calor y la dispersión donde la onda se dispersa progresivamente al atravesar los tejidos.
Para el acoplamiento entre el cabezal y la superficie cutánea se utiliza un gel para ultrasonido, o se pueden aplicar geles con formulas especiales que van a permitir la distribución de la energía y evitar el sobrecalentamiento.
Los generadores de ultrasonidos permiten seleccionar una emisión continua o pulsada según el efecto biológico buscado durante el tratamiento, produciendo mayor calor la emisión continua y más vibración la pulsada.
Ultrasonido continuo: Se utiliza como termoterapia profunda y selectiva en estructuras tendinosas y periarticulares.
Esta aplicación es efectiva en el uso de terapias para introducir sustancias con activos biológicos como:
DMAE para favorecer la reafirmación de los tejidos.
Vitamina C para manchas.
Oligoelementos para tratamientos de acné.
Argireline, para alisar las arrugas
Acido hialuronico para nutrir e hidratar la piel.
Ultrasonido Pulsado: La emisión pulsante es la utilizada actualmente por sus efectos positivos sobre la inflamación, el dolor y el edema.
Está indicada en procesos agudos e inflamatorios ya que con parámetros adecuados carece de efectos térmicos.
Al no producir dolor perióstico, se carece del aviso de sobredosis y hay que ser prudentes en intensidades medias y altas.
Efectos fundamentales:
Los efectos producidos por la terapia ultrasónica sobre los tejidos biológicos son:
1- Efecto térmico:
La onda ultrasónica es absorbida por los tejidos y se convierte en calor. Depende del número de veces que el transductor pase sobre la parte del cuerpo tratada y la intensidad utilizada (Watt/cm 2) en el tratamiento. El cabezal ultrasónico debe mantenerse en movimiento y el movimiento continuo del cabezal le permite al flujo circulatorio difundir la energía térmica desde las zonas expuestas directamente a los tejidos circundantes.
2- Efecto mecánico
Se produce por variaciones de la presión dentro del tejido. Genera un “micromasaje” a nivel celular, al comprimir y separar las células sucesivamente. Este movimiento favorece el intercambio entre la célula y los fluidos intercelulares, reduciendo tanto edemas simples como crónicos y endurecidos. El efecto mecánico, además, evita la formación de adherencias entre las estructuras adyacentes.
3- Efectos biológicos y químicos
Modifica la velocidad de la síntesis proteica y desempeña un papel importante en la estimulación de la reparación de los tejidos.
El mecanismo analgésico también se debe a la estimulación de los mecanorreceptores tisulares, los cuales modulan las aferencias dolorosas suplantándolas por nueva sensación de bienestar.
Descubrimientos recientes le atribuyen también la propiedad de estimular el funcionamiento del sistema endocrino, directamente se le relaciona con la segregación de endorfinas y noradrenalinas que producen un efecto relajante.
Frecuencia del Ultrasonido Terapéutico
Frecuencia Alta: Es de 3 Mhz., de poca penetración. Indicado en tratamientos superficiales, penetra 1 a 2cm.
Frecuencia baja: Es de 1 Mhz. Mayor penetración. Utilizado en tratamientos profundos, penetra 5cm.
Beneficios en el tratamiento facial:
· Ayuda a disminuir las manchas.
· Reafirmación de la piel.
· Mejorar la circulación sanguínea
· Estimular la producción de colágeno, esto le da firmeza a la piel
· Ayudar a reducir líneas de expresión y las arrugas
· Reducir las bolsas bajo los ojos
· Mejorar la firmeza y el tono muscular
· Eliminar el acné
· Inflamaciones causadas por trauma superficial.
Contraindicaciones:
· Afecciones vasculares
· Radioterapia
· Tumores
· Embarazo
· Cardiopatías
· En procesos inflamatorios agudos, traumatismos recientes, zonas isquémicas o con alteraciones de la sensibilidad
Riesgos:
Cuando la onda es refractada por el hueso, la intensidad del ultrasonido en la región del periostio se duplica produciendo un sobrecalentamiento localizado que suele manifestarse en forma de dolor. Por tanto, cuando sea posible, es aconsejable evitar el deslizamiento del cabezal de tratamiento sobre prominencias óseas.
Quemaduras
Si se utiliza un rayo continuo manteniéndolo fijo en un punto, puede acumularse una energía térmica excesiva en los tejidos, lo cual puede causar una quemadura endógena. Para prevenir eficazmente tal eventualidad se aconseja tener el cabezal en movimiento durante el tratamiento.